Televisión por cable no llega mediante el espectro electromagnético
¿CADENAS PRESIDENCIALES? ¿CUÁNTO DINERO ME CUESTAN?
Roberto León Parilli / 04/02/10 / General
La calificación de empresas de televisión por cable, como empresas de producción nacional o internacional, no puede ser el elemento determinante que les imponga a algunas, someter a sus usuarios a la obligación de ver cadenas televisivas oficiales. La diferencia de estos servicios con los de televisión abierta, precisamente consiste en que está última, llega a los televidentes mediante el uso del espectro electromagnético, que por disposición del artículo 156 de la Carta Magna, es competencia del Poder Público Nacional, mientras que la televisión por cable es un servicio directo a los terminales de los usuarios, quienes pagan por recibir la programación que escogen, es decir, en la televisión abierta el usuario aprovecha la transmisión que llega gratis por concesión del Estado a las distintas operadoras; y en la televisión por cable el usuario paga por lo que quiere ver, sin que medie concesión alguna. De esta forma, obligar al usuario a ver cadenas en estos medios, es violatorio del derecho a elegir que priva en este tipo de servicios –el usuario estaría pagando dinero para ver una cadena oficial que no quiere ver.
Por otra parte, los canales que se reciben mediante sistemas de suscripción por cable, pueden ser vistos a elección del usuario, quien tiene el control de su televisor y cambia de canal según su voluntad. De esta manera, imponer cadenas obligatorias para canales que el regulador considera nacionales y exonerar de esa obligación a canales que califica internacionales, todos los cuales tienen un mismo receptor y se ven por el mismo cable a disposición del usuario, equivale a dar un trato preferente a los internacionales, discriminando contrariamente a los venezolanos, en violación del artículo 21 de la Constitución, que proclama la igualdad.
Si hacemos este análisis, sólo nos queda pensar que la medida tomada por Conatel, cuyo efecto inmediato fue la salida o cierre de transmisión de seis canales en un día por demás emblemático para los venezolanos, el 23 de enero a la media noche, es una medida inconsistente que al igual que la de los cortes de luz y la de horarios limitados de los centros comerciales, merece una contundente recapacitación del gobierno –un perdonen nos hemos equivocado.